La discalculia, también conocida como trastorno del cálculo, es una alteración de la capacidad de aprendizaje de la aritmética y los conceptos matemáticos independiente de cualquier falta de estímulo o retraso mental.

¿Cómo se puede reconocer la discalculia? Antes que nada es importante distinguir entre un niño al que se le dan mal las matemáticas y otro que realmente tiene serias dificultades en el aprendizaje de éstas. El niño o niña con dificultades específicas en el proceso del aprendizaje del cálculo va a presentar una serie de errores y dificultades que van a ser la clave para detectar el trastorno.

Algunos de estos signos consisten en:

  • Dificultad para copiar los números en el orden correcto.
  • Inversiones numéricas ( 6 por 9 ó 17 por 71 ...).
  • Confusión entre los signos de suma y resta ( confusión de + por - ).
  • Errores en las operaciones básicas ( suma o resta ).
  • Dificultad para entender el concepto de números pares e impares.
  • Dificultad para memorizar números de teléfono, series de números.
  • Fallos en la seriación numérica como la repetición de números (en vez de 1,2,3,4,5... 1,2,2,3,4,5,5,5...) o la omisión de éstos (1,3,4,5,7,8...).
  • Problemas de desorientación en el tiempo y en el espacio.
  • Confusión al leer relojes analógicos.

En caso de que cumpla con una o varias de estas premisas, sería recomendable acudir a un especialista. Sin una adecuada intervención, el niño con discalculia puede acumular serias dificultades aritméticas, siendo motivo de fracaso escolar. Además el niño o la niña suele llegar a mostrar una sensación de frustración y baja autoestima, puesto que no obtiene los resultados académicos esperados respecto a su esfuerzo invertido.